martes, 19 de agosto de 2014

Trazos sueltos de mi tercera novela

Hola amigos :) ¡Gracias por estar al otro lado! 

Voy a aprovechar el post de hoy para desvelaros algunos detalles de mi próxima novela.
Sois muchos los que me preguntáis por ella :) ¡Y no sabéis lo feliz que me siento ante esas expectativas! En fin... aún no puedo desvelaros demasiado sobre ella, aunque lo estoy deseando, creedme... Creo que es una novela más madura, más pensada y trabajada. Fruto, no cabe duda, de la experiencia de las dos anteriores.
Hoy me gustaría a hablaros de sus protagonistas y del escenario. 


Empezaré por el lugar: recorremos calles cargadas de magia, de historia y de recuerdos. Calles y plazas rebosantes de luz, con música de violines y de acordeones... ¿Os va sonando? Supongo que sí... :) El escenario de mi nueva novela es París. Con una importante peculiaridad, que no puedo contaros aún, y que es casi un protagonista más de esta nueva aventura. 
Algunas imágenes reales que he encontrado tras verlas en mi mente para esta historia están en este tablero de Pinterest. Podéis verlo pinchando aquí


Antes de seguir os recordaré algo que sabéis de sobra si habéis leído mis novelas. En cada una de mis historias siempre hay algún personaje que sale en otra anterior. Así que si sabéis por dónde van los tiros sospecharéis que al menos uno de los protagonistas de mi nueva novela es un viejo conocido vuestro porque apareció o en Las hojas de Julia o en La foto de Nora.
Hace unos días terminé de leer la última novela de Marc Levy, Si pudiera volver atrás. Y me sorprendí muy, muy, muy gratamente cuando descubrí en ella un personaje importante de su primera novela, Ojalá fuera cierto. Tuvimos básicamente la misma idea :) 

Hasta ahora mis protagonistas absolutas han sido dos chicas. Pero en esta nueva novela... ¡nos meteremos en la piel de un hombre! 
Nuestro chico, un pedazo de pan, correrá unas cuantas aventuras en busca de algo muy preciado para él. Mi chico se llama Nicolas Cambril. Es escritor y vive en París. No le conocéis de nada aún, porque él no es quien ha salido ya en otra de mis novelas. Dejé esa sorpresa para otro personaje, clave en esta historia. Os lo cuento más adelante. 
Nicolas, Nico para los amigos, vino a mí la última vez que estuve en París hace unos cuantos meses ya. Cruzaba la Place des Abbesses, en el barrio de Montmartre, y de golpe... su historia llegó a mi cabeza. Se instaló ahí y me secuestró hasta que empecé a plasmarla sobre el papel. Cosa que hice el mismo día que el avión me trajo de vuelta a tierras españolas. 

Aquí plasmé las primeras ideas sobre la vida de Nico.


Las hojas de Julia comienza haciendo un breve repaso por la vida de Julia. Ella nos cuenta cómo de forma totalmente fortuita le pasaron una serie de cosas que marcaron su existencia. Una de ellas ocurrió mientras siendo niña jugaba en casa de los vecinos con la nieta de éstos. 
Esa otra niña estaba a punto de tirar una piedra a Julia cuando una mariposa amarilla y azul se posó en su pie descalzo librándola de la pedrada. 
Quizá recordéis la escena. Os prometo que yo hasta la veo en imágenes. 
Bien, esa niña, la amiga de infancia de Julia se llamaba Judith Arlintong. Y esa Judith es la otra protagonista en la historia de Nico. 

Además de a Nico y Judith conoceréis a un montón más de personajes. ¡Me muero por dejarlos libres y que caminen por vuestros cerebros! 

Estoy a punto de terminarla y siento dos emociones contrarias a la vez: 
Me siento triste porque cuando coloco la palabra fin es como decirles adiós. Hasta entonces ellos viven conmigo a diario. Pienso en sus problemas y en cómo solucionarlos constantemente. Me divierto y sufro con ellos como si fueran yo misma. 
Aunque también siento un sentimiento positivo colosal, mil veces más grande que el de la tristeza: es la ilusión por mostrároslos y por compartirlos con vosotros. 

Ya falta menos. Prometido. 
Espero que riáis y lloréis de emoción tantas veces como yo misma lo estoy haciendo al escribirla. 

¡Besos!



domingo, 10 de agosto de 2014

El escenario

Buenas tardes, amigos :) 

Este post lo escribo desde mi nuevo despacho. He habilitado una habitación de la casa que casi no usábamos y desde que la visualicé se ha convertido en uno de mis rincones favoritos del mundo. 
Tras la pantalla de mi ordenador se extiende una vista de varios kilómetros; veo un parque, después la ciudad, luego está la ribera del Tormes y al fondo para cerrar el cuadro veo el campo amarillo de Castilla que se funde con el cielo.

María Jeunet


El escenario importa.
El escenario en la vida y en las novelas es parte fundamental. 
Diría que es un personaje más. Puede interactuar para bien o para mal con los personajes. Puede hacer que el protagonista pase miedo o que se sienta como en casa. 

Hace unos días hablaba con una lectora y me preguntó que por qué había elegido ciudades extranjeras para contar las historias de mis novelas. Le había sorprendido que tanto en Las hojas de Julia como en La foto de Nora las vidas de las protagonistas se desarrollasen fuera de España. 
No tuve mucho tiempo de meditar mi respuesta, pero pensándolo ahora coincido con mi "yo del pasado": elegí ciudades que todos tenemos presentes gracias a la cultura. Todos somos capaces de imaginar una gran ciudad con rascacielos, con miles de coches moviéndose rápido, taxis amarillos y chicas con un vaso de café en la mano mientras van camino del trabajo. Su nombre es indiferente, todos tenemos esas imágenes y ambientes en la cabeza.


Imágenes así las mamamos desde niños.
¿Es que alguien no recuerda por ejemplo el precioso pueblo en el que viven los protagonistas de Los Goonies? O si cerráis los ojos tras leer la palabra Friends ¿no recordáis las calles, apartamentos y locales de Manhattan? Y una más: si os digo El resplandor. ¿No veis un precioso y desalmado hotel en las montañas de Colorado?

Personalmente me cuesta más meterme en una historia si por ejemplo ocurre entre las calles de Oviedo o en las de Cuenca: ciudades que no tengo el placer de conocer. Sin embargo si leo que el protagonista camina por la décima avenida de Nueva York o por el barrio de los pintores de París, tengo una imagen mucho más nítida y disfruto más desde la primera página. Por eso, como intento de haceros gozar más a vosotros, los lectores, decidí hacer crecer a mis personajes en ciudades que están presentes en nuestras retinas desde niños. Aunque nunca las hayamos visitado tenemos una idea de cómo son a grandes rasgos. 


Escenario: un personaje más.
Ayer noche terminé de leer Cumbres Borrascosas. (Solo diré una palabra: IMPRESIONANTE. Bueno dos, BRILLANTE. Vale, diré tres: ÚNICA.) 
En esta super obra sin duda la ambientación, los escenarios en los que transcurre, son parte fundamental para vivirla y sentirla con total plenitud. El paisaje, las granjas, el viento, el frío, la humedad, la oscuridad... Son protagonistas de la novela.

Un ejemplo rápido:
Si imagináis a un chico en... un cementerio en una noche sin luna con lobos aullando a lo lejos, puede que acabéis estremeciéndoos.
Sin embargo, si ese mismo chico camina tomando un helado bajo el sol mediterráneo y se sienta en una fuente de la Piazza Navona de Roma, probablemente terminaréis suspirando con él. 

El escenario es fundamental en una novela: si no lo reconocemos en nuestra cabeza difícilmente entraremos en la historia. Pero quiero hacer hincapié en algo importante: no es necesario que el lector conozca al dedillo la ciudad que describe el autor: ese es nuestro trabajo como escritores: crear un entorno con palabras para construir calles, aceras, edificios, cocinas, dormitorios, supermercados, parques... para que desde la página número uno de la novela podáis caminar junto al personaje por ese cementerio o sentaros sobre la fuente romana.
Aunque también opino que unos cuantos "recuerdos visuales" nunca vienen mal. 
Al final de este post os dejo unas fotos que tomé estando de vacaciones que me ayudaron a crear el mundo de Julia y Nora. Esos espacios se quedaron grabados en mi cerebro y uniendo unas cuantas palabras en frases y párrafos seréis capaces de caminar por esos lugares.

Con Nora sentiréis el calor del sol tras vuestra espalda en un aparcamiento de Boston mientras esperáis a vuestro amor. Tiritaréis en la cabaña de Colorado Springs estudiando sus apuntes. Y sentiréis la lluvia fría de invierno cuando limpie sus lágrimas en Nueva York.
(Aquí podréis ver todos esos escenarios: http://www.pinterest.com/MariaJeunet/las-cosas-de-nora/)

Y con Julia correréis con ella cuando tenía trece años a través de un bosque de Norteamérica.  Caminaréis con los nervios a flor de piel por las preciosas calles de Georgetown, en Washington cuando tenga veintinueve. Y se os saldrá el corazón del pecho cuando la besen en el mejor rinconcito de París.
(Y aquí veréis por dónde camina Julia: http://www.pinterest.com/MariaJeunet/las-cosas-de-julia/)


Para terminar, lo dicho: unas cuantas fotos de archivo ;)

María Jeunet
Manhattan vista desde Brooklyn.
Detrás de mí había unas cuantas fábricas medio abandonadas.
En una de ellas podría ocurrir la escena final de La foto de Nora. 

María Jeunet
El Soho de Nueva York, cerca de esta calle vive el Teniente Newman (La foto de Nora).

María Jeunet
Este podría ser uno de los puestos de comida que instalaban en la feria de verano en el pueblo de Julia cuando era niña, en Charlottesville, Washington (Las hojas de Julia).

María Jeunet
El piso donde Nora se instalará en Nueva York por trabajo.
 Seguro que tiene unas vistas parecidas a estas (La foto de Nora).

María Jeunet
Aquí estoy yo :P En uno de mis lugares favoritos de Nueva York, la Biblioteca Pública.



María Jeunet
Yo otra vez, aquí en París. Justo en el parque donde Julia llegó a mi cabeza y TODO empezó.

María Jeunet
París... Sin palabras (Las hojas de Julia y... ¿?).


María Jeunet
La Place des Vosges, París. Este sitio SEGURO aparecerá en mi nueva novela ;) 

María Jeunet
El viñedo de Montmartre: Julia trabajará duro aquí al lado (Las hojas de Julia).


Con lugares tan encantadores, evocadores, inspiradores... ¿quién puede resistirse a utilizarlos como escenario? Definitivamente, yo no.

¡Hasta el próximo post!